No soy mujer de escribir, mucho menos de llevar un diario. No soy constante ni elocuente, no busco reconocimiento literario ni tener un pasatiempo. Soy solo un cúmulo de emociones IMPARABLES.
Imparable mis ganas de cambiar tantas cosas en mi vida. Mis hábitos desgastantes y monótonos. El recelo arrebatándome la razón. La placidez de indolencia.
Cada día que he vivido me he prometido ir más allá de mis límites, no darle frenos a mi esplendor, descubrir mi gracia, y aun no entiendo como no lo consigo. Es acaso que nunca termina ese proceso? Es que sigo siendo ciega ante mi realidad?
Aunque sigo abatida, imparable son mis impulsos de vivir.
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